OZONE PLAYER
E (59:01)
Visual Power

Si el instrumentista finlandés Otso Pakarinen, bajo la personalidad de su
proyecto Ozone Player, ya nos desconcertó hace un par de años con aquel
prodigio de la electrónica mutante titulado Insane Logic., con E nos ofrece
ahora una nueva propuesta que no dejará indiferente a ningún
electromelómano. Atrévete a un cócktel sonoro como el que sigue: un cuarto
de un The Art of Noise desbanalizado, un tercio de concentrado melódico de
Zinkl y el resto, un The Flying Star Fish aclarado de lobregueces y un
chorrito de Kraftwerk del bueno.... Añade una gota de música medieval, una
pizca de hierba aromática oriental y ralladura de Jethro Tull. Bátase luego
la mezcla con energía y degústese en diez sorbos de entre tres y seis
minutos. Si tus papilas acústicas son aún imaginativas, puedes hacerte idea
de lo que ocurrirá cuando pongas a girar este disco en tu reproductor.
Con un soberbio bagaje musical a sus espaldas (v. entrevista en este número
y en margen #21), a Pakarinen/OP no le gusta que traten de encasillarlo en
algún género determinado de la electrónica actual. ¡No hay problema, Otso:
esta música juega a escabullirse de cualquier etiqueta al uso! Y lo de jugar
no es tan sólo una licencia poética: de sus temas destila con frecuencia un
saludable humor, en estos tiempos de pesadumbres y de pesadeces. Escucha, si
no, "Ollism", poderoso puzzle rítmico que es a la vez una deliciosa ironía
de la música concreta-industrial (¿que no existía semajante estilo? Pues ya
existe). O los pegadizos fraseos y las percusiones trepidantes del corte que
abre el álbum, "My Name Is Bond... Jeeves Bond", prometedor desde el propio
título. Para cambiar de sabor, la pequeña maravilla que lo sigue, "The
Wobbling Wardrobe", 5 minutos de añejos contrapuntos sobre carraspeantes
bases tecno. Pero por su propia audacia y diversidad estilísticas, Ozone
Player es arte apto para todos los públicos (inteligentes): a los más
clasicistas no les aburrirá "Platonaut", mientras que los amantes del prog
disfrutarán de lo lindo con joyas como "Broken Code", "Inzekt Danz" o, sobre
todo, "The Runner".
Rock progresivo, ambient, clásica, tecno, electroacústica... cien corrientes
con las que Ozone Player crea y recrea una audaz síntesis de tímbricas
insospechadas y sonoridades rebozadas de afán experimental y de gracia. Un
magnífico disco de escucha absolutamente imprescindible. ¿A qué estás
esperando para emborrachar tus neuronas con tan delicioso brebaje? A beber
sin ninguna moderación.

Carmen PASCUAL
(margen Audio Magazine #26)

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